Nuestro barco no es normal

– ¿Crees que puedes unirte a mí aquí arriba Rinad? -gritó Kheldar desde las jarcias.

En un descuido de todos se las había ingeniado para subir al barco, quién sabe cómo… Desde luego, para Rinad era sorprendente, pues le hacía frente a él.

– Debo advertirte algo sin embargo. Esta nave es muy suya… Si en tu interior albergas dudas o temores, lo que te pasará es que acabarás muy mojado. -dijo, sin esforzarse por disimular una sonrisa ladina, un curioso gesto muy típico de el que elevaba una de sus comisuras y le hacía parecer más burlesco si cabe. – ¿Bien, me acompañas Rinad?

Rinad paseó su mirada en derredor. Los otros también miraban hacia él (que parecía tentado e indeciso al mismo tiempo) y hacia Kheldar (que se entretenía haciendo cabriolas en el barco) alternativamente, cada cual dejando entrever sus propias particularidades en mayor o menor medida.

Vadison, Francis y Roberto hablaban juntos, ultimando los detalles de un curso de actuación que habrían de seguir en adelante todos.

James, entre tanto, andaba ocupado revisando los arcones con ropa y armas, ademas de diversos útiles y bienes materiales.

Stomp y Balleck se las habían apañado para encontrar viandas para todo un año en alta mar, y estaban subiendo las últimas al barco… ¿O era el barco el que les hacía subir a ellos? James advirtió su perplejidad al instante, y esto le hizo soltar un largo silbido. Todos se reunieron junto a Rinad, incluso Kheldar… Quien estuvo a punto -o eso pareció- de partirse el cuello en una zambullida.

Fue Stomp el primero en romper el silencio:

– Veo que te fijaste, amigo mio. Así es… Ella te llama y si decides responder, te acoge en su seno, igual que una madre con su hijo.

– De hecho -intervino Vadison-, es tan parecido a eso que casi asusta.

Tras el estallido de risas general, Roberto habló a Rinad diciéndole que todos habían tenido su momento igual a éste, y que todos tuvieron que encontrar su manera de subir a bordo. Mencionó ligeramente que si cada cual quisiera le diría cual fue, pero no dio grandes detalles a Rinad sobre ello. Al fin y al cabo, todos sabían cual era el proceder. Guiar y aconsejar, pero no influir en la otra persona o tratar de volverla algo que no es acorde consigo.

– Querido, si no puedes subir al barco me temo que no podremos empezar con la iniciación… – dijo Vadison, impaciente como de costumbre.

– No te fuerces, al fin y al cabo solo tú decides si subes o no. Es una sugerencia, de ti depende tomarla. – adujo Francis.

– Pero una vez te decidas, acata tu decisión con absoluta seguridad y confianza en lo que escogieras. – añadió Balleck.

Todos miraron de repente a Kheldar, que intentaba levantarse del suelo sin poder parar de reírse. Finalmente James y Roberto le ayudaron a ello, mientras decía:

– ¿Hay necesidad de ser tan serios? Esta situación es fría como teta de bruja, y no creo que eso, por lógico que sea y suene, le ayude mucho si no le anima.

Todos rieron y en vez de continuar con la charla, se dedicaron a los últimos quehaceres necesarios.

Varias horas después, cuando la luz del sol ya no era sino una fina línea en el horizonte que teñia el cielo de unos matices purpúreos, y tras asegurarse de que todo lo necesario estaba a bordo, todos aguardaban a ver cómo Rinad, cada vez con mayor confianza y decisión, se armaba de valor, se enfrentaba a sí mismo y subía junto a ellos en el barco.

Nunca ninguno supo lo que hizo mientras estuvo fuera con los otros. Cada cual le descubrió a su manera, como después se contaron, un aspecto que le dio mayores fuerzas.

  • James le descubrió la actitud de simpatía y diversión… Y la naturalidad. No dijo mucho al respecto.
  • Balleck le descubrió el coraje y la persecución de las metas. Le enseñó a respetarse a sí mismo.
  • Stomp le descubrió las miles de cosas que el cuerpo decía sin que fueramos conscientes de ello… Y la magia de la motivación.
  • Vadison le descubrió que las mujeres en realidad, no son seres de otro mundo. Nunca supimos del todo que pasó, ella no quiso contarlo todo.
  • Roberto y Pablo le hablaron de los que seguramente fueran sus primeros temores, como de todos lo fueron algún dia.
  • Kheldar se limitó a ser tan pícaro, descarado e irreverente como de costumbre con él, con total confianza. Le enseñó lo que es fluir.
  • Francis le enseñó la doble perspectiva de las cosas, la lógica y la poética, y como ambas benefician a su manera.

Y Rinad… Finalmente se unió a bordo. Para la sorpresa de Kheldar (aunque no más que la de sí mismo), no llegó a mojarse y la broma del principio no tuvo tanto sentido… Hasta que todos saltaron a jugar en las aguas que mecían aquella noche el barco. La iniciación de Rinad, no había hecho sino comenzar…

Pero no sería en aquel lugar, ni en aquel momento.

Publicado por Sergio Melich

Nacido en Guadalajara, (1992). Soy el autor del blog "La Vida es Fluir" y fundador del proyecto homónimo para acompañar a otros en su viaje hacia el Yo Interior. Estudiante de Pedagogía; escritor y comunicador (todo ello por vocación, oiga). Pedagogo por formación y vocación. Apasionado del mundo oriental, la filosofía, la psicología, las terapias naturales y las relaciones. Persona caótica y curiosa por naturaleza (me gusta considerar y evaluar todas las perspectivas posibles para estar más cercano a la globalidad), y gran amigo de la improvisación.

3 comentarios sobre “Nuestro barco no es normal

  1. Es una magnifica aventura y un reto para mí. Con el 2011 encontré a La Corte y creo que no por casualidad, sino porque siendo fiel a mi esencia por este camino de magia , romance y aventura quiero seguir.
    Lo cierto es que llevo dos años leyendo sobre seducción y me falta ese empujón para lanzarme al mar.
    Estoy un poco ansioso y a veces me colapso por querer demasiado conocimiento.
    Espero poder ser otro Rinad aceptado por los miembros de la Corte para aprender con humildad y coraje.
    Me encanta vuestro enfoque y agardecería mucho algún consejo inicial de por donde empezar y por donde continuar. Vivo en España y no sé si algun miembro es de por aquí
    Un Placer Haberos encontrado

  2. Por supuestísimo compañero, mi más calurosa bienvenida!

    Cuando trates con el agua, recurre primero a la práctica y después a la teoría. Eso decia Da Vinci… Y es muy buen consejo. En cuanto a si alguno de nosotros es de España… Te comento que somos tres aquí: la señorita Vadison, el caballero James Bond…

    Y este que ahora te habla. Mas no has sido muy concreto con el lugar donde resides… Pero no hay problema.
    Me gustaría decirte que a mi, puedes encontrarme en mi blog personal y en la ciudad de Guadalajara.

    Déjame decirte además compañero, que en el mencionado blog personal ya di respuesta a tu consulta.

    Un placer contar con tu compañía, y espero volver a saber de ti pronto.

    Kheldar

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